Entradas

FFWD

6:30: el sonido repetitivo y estridente del despertador inunda la habitación de Wences y le rompe el sueño. “Diez minutos más” –se concede en voz alta alargando el brazo y pulsando una tecla que sirve para eso, para demorar la alarma diez minutos. Tras lo que le parece un abrir y cerrar de ojos, el sonido vuelve a inundar la habitación y a partirle el sueño definitivamente. Las 6:40: “¿Ya?” se queja con amargura mientras se incorpora y silencia para siempre el despertador que llevaba tiempo sin necesitar. No lo recordaba tan molesto. Wences lleva años jubilado, y suele despertar cuando se le acaba el sueño, aunque rara vez más tarde de las ocho de la mañana, la gente mayor duerme poco, pero este día debe madrugar para acudir a una revisión médica que le han programado, muy a su pesar, a primera hora de la mañana. Tras desperezarse, salta de un bote de la cama exclamando “¡No puede ser!” cuando ve que su enemigo marca las 7:12. Decide no ducharse para ganar tiempo a pesar de ser cons...

HAWÁI Y MUMBAI NO SON LO MISMO NI PARECIDO

Hawái debe ser sin duda un lugar paradisíaco. No he estado, pero basta escuchar las canciones de Israel Kamakawiwo para imaginar que debe ser lo más parecido al cielo en la tierra. Sin embargo, Bombay, localmente Mumbai, es uno de lugares más masificados del mundo, con unas tasas de delincuencia de las que asustan. Pienso en eso mientras friego los platos, influenciado por la música que me llega por el patio de luces desde la ventana del piso de al lado. Se me resbala un plato enjabonado y cae al fregadero, no se rompe, pero me da el impulso necesario para ir a quejarme a la vecina, de buen rollo, eso sí, que hay confianza. Llamo al timbre, sale en bata, pero no entreabierta. No es esa clase de historia. - Esa música... - Ah, disculpa, la bajo ahora mismo - No, no es eso, está bien de volumen... es que es Mecano, joder. - ¿Y qué? - Que Hawái y Bombay no son dos paraísos. Hawái sí, pero Bombay no; es un lugar masificado al que nadie en su sano juicio iría de vacaciones. Y antes h...

CUATRO MANZANAS REPLICADAS Y SUBTERRÁNEAS

El primer día lo dedicamos por completo a Antoni Gaudí. Por la mañana, bien pronto, visitamos la Sagrada Familia que aunque la haya visto mil veces en fotografía, me sucedió como con la Torre Eiffel en París, impresiona verla tan majestuosa y no te haces idea de su volumen hasta contemplarla en vivo.  Yo quiero volver a visitarla cuando la terminen.  Pues me dijeron que va para largo. Luego a primera hora de la tarde fuimos a visitar Casa Batlló, lo que daría por vivir en uno de sus pisos, y después nos acercamos al Park Güell, también preciosísimo. Nos quedaron aún cosas pendientes como la Pedrera pero tampoco es cuestión de darse un empacho, sobre todo Roberto.  Pues La Pedrera quizá sea mi obra favorita de Gaudí.  Al día siguiente fuimos al Museo del Barça ¿Cómo se atreven a llamarlo Museo? Fue elección de Roberto, obviamente. Pero solo por verle ahí, con su carita emocionada haciéndose fotos con las copas me valió la pena. Y luego en el Estadio andaba aún más emo...

EL JARDÍN DE JACOBSON

- Vamos a probar algo nuevo, ya que por lo que me cuentas está claro que lo del martes pasado no acabó de funcionar -me informa la terapeuta-. Hoy haremos un ejercicio de relajación. Sentado tal como estás… mejor ponte un poco más a la derecha que tendrás que estirar las piernas cuando te avise. Así, muy bien, ahora cierra los ojos y sigue mis instrucciones, por favor.  - De acuerdo.  Cierro obedientemente los ojos mientras espero nuevas instrucciones.  - Primero aprieta la frente lo más fuerte que puedas y ahora... relájala.  Lo hago sin demasiada convicción, no me convencen estos jueguecitos psicológicos, incluso creo que a veces son hasta contraproducentes... Aunque no la veo, sospecho que la terapeuta, con sus ojos bien abiertos, se ha dado cuenta de mi desmotivación, porque me explica con afán de convencerme:  - Se trata del método de relajación de Jacobson, aunque al final yo lo mezclo con un ejercicio de visualización. Si se hace con regularidad los resul...

PROHIBIDO BAJAR A LA ZONA DE VÍAS

Espero el metro en el andén con ganas de volver a casa. El andén esta bastante lleno, y eso que aún quedan cuatro minutos para que llegue el metro, según el luminoso. Entonces, por los altavoces sueltan el mensaje de cada día, con la diferencia de que hoy dice exactamente lo contrario: HOY, EXCEPCIONALMENTE, SE PUEDE BAJAR A LA ZONA DE VÍAS. Me quedo perplejo. ¿He escuchado bien? No soy el único con esa sensación, Miro a la chica sentada a mi lado, o ella me mira a mí, y suelta una risa nerviosa, y yo hago lo mismo. Pues va a ser que han dicho lo que me ha parecido entender. Se repite el mensaje por si quedaban dudas: HOY, EXCEPCIONALMENTE, SE PUEDE BAJAR A LA ZONA DE VIAS. Durante unos segundos nadie se mueve, pero un grupo de adolescentes dejan sus mochilas en el suelo y saltan a las vías. Son dos chicas y tres chicos. Se ponen a bailar sin música. Una danza alocada, bailan como si nadie les mirara, pero todos les miramos. Tres minutos para que llegue el metro. Luego bajan los niño...